Todos los comienzos son duros. Y cuando se viven momentos difíciles, dar el primer paso es un esfuerzo enorme.
Me ha costado mucho sentarme y escribir una página entera. Lo intenté varias veces pero no pude concentrarme el tiempo necesario para redondear una idea.
Ignoro cuánto me va a durar esta fuerza repentina que me empujó a escribir estas líneas, pero mientras persista intentaré traducir al papel todo aquello que compartimos, usted y yo, a través de la radio.
Le pido que firmemos un contrato, un pacto de convivencia, que se regiría por las siguientes cláusulas:
PRIMERO: Libertad de expresión (para todos los que piensen como yo). Viejo principio de los autoritarios que odian a los que opinan distinto. En nuestro trabajo sobran las muestras de los que opinan sobre todos los temas (a veces con conocimientos y otras con audacia) y que se molestan sobre manera cuando alguien les retruca. Siempre me viene a la mente un colega que cuando alguien le manda un mensaje de texto o llama para criticar algo que dijo, lo ignora porque “no estoy para la mala onda”. Claro, “mala onda” es la opinión contraria.
Si usted es oyente de mis programas sabrá que muchas veces me han enviado mensajes de texto criticando mi trabajo y nunca se omitieron.
Critique, con buen o mal gusto, con groserías o con estilo lírico, pero critique (y critíqueme).
Eso si, no intente utilizar este medio como vía para venganzas personales, ni para hacer campaña política a favor de alguien atacando a otros, ni para ascender lugares en estructuras partidarias o laborales succionando calcetines.
SEGUNDO: respeto por la opinión de los otros. Complemento del anterior. Muchas opiniones políticas, religiosas, morales, educativas, deportivas, mucha economía.
Nada de esos ataques por la persona y no por las ideas. Por ejemplo: callate gordo si vos nunca jugaste al fútbol, vos que sos un mantenido, chupacirios, maricón, etc. (no le voy a enseñar esas cosas que siempre inventamos para defendernos del que nos gana una discusión).
TERCERO: buenos modales y el mejor humor. Eso no quiere decir chabacanería ni estupideces. Me refiero a dirigirnos unos a otros de la mejor manera, para que las discusiones sean largas y enriquecedoras, y no terminen con desafíos a pelear en una plaza oscura.
CUARTO: hablemos de lo que sabemos. Es lamentable escuchar o leer a personas que opinan basándose en legislaciones, datos y personas inexistentes.
No oyó a alguien decir cosas como estas?: hay una ley que prohíbe cortar el agua. La municipalidad recibió 15 millones para la reserva La Chinita. Hay 500 empleados municipales en planta permanente.
QUINTO: ejercicio irrestricto de nuestros derechos constitucionales. Al pataleo, a pedir información, a exigir rendición de cuentas, a la transparencia de todos (funcionarios, policías, jueces, periodistas).
Para colaborar con los que necesiten ayuda, mencionaremos permanentemente artículos de la Constitución nacional y provincial. Pero ustedes también deben proporcionarnos ayuda en lo que nos equivoquemos.
En la ciudad de Villaguay, a los un días de marzo de dos mil nueve, se firman varios ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto.
Julio Segovia